jueves, julio 21, 2005

Hacia una cultura solidaria

Desde hace algunas semanas atrás, he comenzado a descubrir que estoy en una red de conversaciones que esta cambiando nuestra cultura y que ha generado cambios en mi.

Cuando menciono cultura me refiero al lenguaje y las emociones que nos entrelazan en una red de conversaciones, que esta dada en particular por el emprendimiento, la convivencia y en el compartir. Me refiero a una conversación de invención de futuro, el futuro que quiero tener. Me refiero en particular a las personas con las que he compartido durante 4 meses de mi vida, en un programa de emprendimiento, en Santiago, Chile.

En particular esta última semana se ha reafirmado, para la propia comprensión de mis actos y el diseño de mi carrera o trabajo, la convicción de crear una cultura solidaria y emprendedora. El fin de semana pasado, escuche en una conversación, que el ser sensible a nuestra cultura, que al darnos cuenta en la red de conversaciones en que estamos, es posible transformar y cultivar nuestra propia cultura, transformar las conversaciones que nos han constituido y definido por largo tiempo. Es así como lo he visto en algunos de las personas que participan de este programa de emprendimiento que realizamos en la Facultad de Ciencias Humanas y Educación de la Universidad Diego Portales. Muchos se hicieron sensibles a escuchar y ver que su propia cultura de vida, su red de conversaciones, estaba constituida por el resentimiento, la desconfianza y el propio estilo de no creerse el cuento de emprender y cambiar sus vidas, hoy a un dia del cierre del programa de liderazgo, declaran reconocer que su ánimo y el diseño de sus vidas pasa por sus propias coordinaciones con otros, que están cultivando un estilo emprendedor y que pueden reinventar sus propias vidas.

Tal vez hoy, lo que escribo suena, de manera confusa. Mi propósito hoy no es más que una invitación a sensibilizarnos a la cultura en que estamos y en la que queremos vivir nuestros días. A cultivar una red de conversaciones, que se coordine en el emprendimiento, en la sensibilidad de los dolores que nos pesan como sociedad y, como individuos, cambiar nuestro lenguaje, que éste sea sobre la base de ser solidario y justo, más equitativo económicamente en nuestro país, que estemos ocupados por la naturaleza y que esto nos de un medioambiente saludable y vivamos la alegría de la vida en convivencia.

En particular para mi, desde hoy, se inicia una nueva conversación. Me sumo a estos emprendedores de Santiago en la construcción del país que quiero, de la vida que quiero.